Cómo pueden las editoriales seguir el uso de su música
Las editoriales gestionan composiciones, no grabaciones, y eso convierte el seguimiento del uso en un problema de cruce. Así conviene abordarlo.
Una editorial controla composiciones. Los sistemas de monitorización detectan grabaciones. Por eso, toda pregunta sobre uso arranca con un paso de traducción: qué composición representa esta grabación detectada y cuáles son sus porcentajes en ella.
Empiece por el catálogo, no por la monitorización
La calidad de la detección está limitada por la calidad del catálogo. Antes de añadir cualquier fuente de monitorización, asegúrese de que cada obra tenga su ISWC cuando exista, una lista completa de autores con sus porcentajes, las grabaciones que conoce con sus ISRC y el ámbito territorial explícito de sus derechos.
Fuentes que conviene combinar
- Liquidaciones de las sociedades: son la referencia, pero llegan tarde y solo muestran lo que ya se había cruzado.
- Datos de detección en emisión y en digital: llegan a tiempo, pero lo hacen como grabaciones que todavía hay que cruzar con composiciones.
- Cue sheets y confirmaciones de sync: la evidencia principal del uso audiovisual.
Reconcilie y después investigue
El resultado que le interesa es una comparación por obra, por territorio y por periodo entre el uso detectado y el uso declarado. Todo lo detectado y no declarado es una pregunta. Todo lo declarado con un porcentaje inesperado es otra pregunta distinta.
Por dónde empezar
Ordene por valor potencial y no por volumen. Un puñado de usos de alto valor en emisión suele merecer atención antes que miles de streams de bajo valor. Y recuerde que la plataforma complementa a sus sociedades y administradores: no los sustituye, y cualquier reclamación se sigue presentando a través de ellos.